

FOTO: Hacienda La Labrandera ( Ctra. Arahal-Morón de la Fra)
Actualmente, las haciendas se caen solas, ya que no se les ha encontrado una función alternativa y sólo se mantienen las ligadas a capitales más sólidos o explotaciones agrícolas modernizadas.
Diversos factores contribuyen a la desaparición de este patrimonio cultural, empobreciendo el ambiente rural sevillano. Por un lado, el desarrollo industrial del campo que entraña profundas alteraciones, ya que se introducen elementos generalmente mal adaptados a las construcciones tradicionales o simplemente provocan su decadencia y abandono. Por otro lado, las transformaciones ajenas a su carácter realizadas en las edificaciones más valiosas, para su uso por la población urbana contemporánea, o la proliferación de nuevas construcciones en su entorno como residencias secundarias totalmente ignorantes de los valores tradicionales del ambiente rural.
